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Emotiva despedida tributan capitalinos a San Juan Bosco

TEGUCIGALPA.- Su devoción por San Juan Bosco nació desde hace muchos años cuando laboraba como jardinero, vigilante y le hacía hasta de sacristán, en el instituto salesiano San Miguel, pero ayer fue una experiencia que no la cambia por nada del mundo.


“Ahora ya me puedo morir tranquilo”, dijo Anastasio Andino, un feliz labriego de 82 años de edad quien junto a centenares de ciudadanos --procedentes de varios sectores del país-- se dieron cita ayer en el santuario de la virgen de Suyapa, Patrona de Honduras, para ver y tocar por última vez la urna en donde se transportan las réplicas del venerable religioso, cuyos restos están depositados en Turín, Italia, su lugar natal.


Ayer mismo, en horas del mediodía, las réplicas fueron trasladadas vía aérea hacia El Salvador, como parte de un extenso periplo que inició el año anterior y ha llevado al carismático guía espiritual por más de 130 países alrededor del mundo con presencia salesiana.


La corta estancia en Honduras de los restos del líder religioso, quien nació en Turín en 1815, inició el lunes anterior en el marco de la maratónica peregrinación luego de visitar Panamá, Costa Rica y Nicaragua.


LLAMADO A LA INMORTALIDAD
La homilía de despedida fue oficiada por el obispo auxiliar de Tegucigalpa, Darwin Andino, y la misma contó además con la presencia del presidente Porfirio Lobo, su esposa María Elena de Lobo, miembros del gabinete de gobierno y de las Fuerzas Armadas de Honduras y demás autoridades eclesiásticas. El gobernante destacó la labor de Don Bosco y sugirió seguir su ejemplo.

También colmaron las instalaciones del templo, estudiantes del Instituto San Miguel y María Auxiliadora, ambos colegios salesianos, así como personas de todas las clases sociales quienes con cánticos y vivas espirituales  exaltaron la vida y obra del “Padre, maestro y amigo de los jóvenes”.


 “Don Bosco nos ha llamado a todos a la inmortalidad a través de la fe”, dijo el padre Andino en su mensaje a la feligresía católica que con fervor religioso atesoraba cada palabra.
El líder religioso basó su homilía en una carta enviada por el cardenal Oscar Andrés Rodríguez, quien a su vez cita muchos pasajes de una misiva escrita por el mismo Juan Bosco hace más de un siglo.


Don Bosco fue un hombre santo y un ministro de fe, quien en vida se convirtió un ejemplo viviente de lo que debe ser un verdadero cristiano, afirmó, tras señalar que también es el fundador de la familia salesiana.


Al finalizar la memorable jornada, Don Anastacio, el dichoso octogenario campesino, retornó a su lugar de origen, Reitoca, Francisco Morazán, donde todavía hace sonar las campanas de su iglesia natal para llamar a misa a los feligreses, como postrer tributo a Don Bosco.


San Juan Bosco nació en Turín el 16 de agosto de 1815 y murió en olor de santidad en 1888.

Reliquias
Las reliquias de Don Bosco constan de una osamenta de su cuerpo colocada dentro de una caja metálica sellada por la Santa Sede. Dicha caja se ubica en una réplica del cuerpo del guía espiritual de tamaño real hecha en cera y cuyo rostro se elaboró con un molde tomado de la cara de Don Bosco el día posterior a su muerte. Hoy están en El Salvador.

 

 

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