Sábado, 02 Ago de 2014

Desarrollo y pobreza

En nuestro país se da el contrasentido del crecimiento económico a la par del aumento de la pobreza, y eso se refleja en un reciente informe de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

De acuerdo con ese informe (Cadenas de Valor Mundiales: inversión, comercio y desarrollo), en Honduras la inversión extranjera directa (IED) ha crecido en 4,4% en 2011-2012, mientras en el resto de América Central el aumento de esa inversión directa ha sido en promedio el 2%.

Es interesante que el total de la inversión extranjera directa en Honduras, de 9,024 millones de dólares, constituye el 49,1% del producto interno bruto (PIB), en contraste con menos del 30% del PIB para los demás países de la región centroamericana.

Sin embargo, el representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Edo Stork, advierte que ese aumento de la IED, con tendencia continuar su crecimiento este año, no debe confundirse con el crecimiento del PIB, el cual, al revés, estaría bajando a menos del 3%, cuando la expectativa de Banco Central (BCH) era de 4,2%.

Asimismo, se hace notar el contraste del aumento de la inversión extranjera directa con la elevación de la pobreza en Honduras. El Instituto Nacional de Estadística (INE) señala que el índice de pobreza total pasó de 62% en 2011 a 66% en 2012, y la pobreza extrema pasó de 42% a 45% en el mismo período.

Actualmente, se estima que la pobreza total, a mediados de 2013, ha ascendido al 70%, con lo que se determina una situación de pobreza estructural, como TIEMPO, el Diario de Honduras, lo ha venido planteando, y que tiene que ver coincidentemente con la situación de violencia, también estructural, que predomina en Honduras.

Con esta información estadística se comprende mejor lo que expresa el representante del PNUD en el sentido de la necesidad de atender el mejoramiento de las condiciones de vida, de salud, de educación y de oportunidades a los sectores de la población más deprimidos económicamente, procurando la redistribución de la riqueza a través de estrategias de desarrollo integral.

“Necesitamos un crecimiento equitativo –ha dicho Stork, del PNUD--. Es importante prestarle atención al incremento de la inversión extranjera directa, a que el país crece económicamente, pero también tenemos que prestar mucha atención a que el crecimiento económico beneficie a todos los hondureños”.

O sea que disminuya la concentración de la riqueza en pocas manos, “un problema muy marcado en las distintas economías de América Latina y el Caribe”. He ahí un desafío económico de enorme repercusión política y social.