Jueves, 17 Abr de 2014
Martes, 08 Enero 2013 22:10

Debilidad institucional vrs. Ingobernabilidad

Ondina Maldonado Zavala

"¡Ay de los pueblos gobernados por un Poder que ha de pensar en la conservación propia!": Balmes, Jaime Luciano.

Estamos a punto de cerrar un año mas, con sucesos que ponen en precariedad el futuro del país, con políticos que descaradamente pretenden confundir a la ciudadanía con frases y términos que ni ellos entienden.

El evento ocurrido al interior de los Poderes del Estado, que a todas luces, y como dijo el Abogado Oswaldo Ramos Soto, que “no se necesita ser un erudito ni tener una alta nota de jurisprudencia” para afirmar que ese hecho se llama: Intromisión de Poderes, Abuso de Poder, Usurpación de Poderes, Corrupción Política, Tráfico de influencias, Clientelismo Político, etc. Y todas nos llevan al mismo precipicio llamado: Debilidad Institucional e Ingobernabilidad.

En ninguna parte nuestra Constitución aduce que existe el Golpe Técnico o Sucesión Presidencial. sino, una Falta muy Grave a la Carta Magna y una mortal falta de sometimiento a las leyes, por parte de los funcionarios del Estado, como lo respaldan los siguientes artículos: 2, 3, 4, 5, 205 (numeral 20), 245 (numeral 18), 306, 307, 313 (numeral 8), 314, 317, 321, 322 y 323.

El pueblo se pregunta: ¿Por qué quieren llegar al poder si cuando lo tienen, no saben que hacer con él?

Los funcionarios públicos no poseen las tres competencias básicas para dedicarse a gobernar al país: conocimiento jurídico, conocimiento económico y conocimiento social, lo que complica los procedimientos estatales, frente a las permanentes demandas del pueblo.

Los funcionarios públicos no tienen capacidad de brindar respuestas a problemas grandes, debido a la falta de claridad en los lineamientos de conducción del gobierno, lo que induce al cambio de ministros de forma impulsiva sin la debida inducción, provocando inestabilidad y falta de voluntad en proponer soluciones. Los funcionarios del gobierno han debilitado el estado de derecho, a través de prácticas bochornosas estimulando un ambiente de deslegitimización de las instituciones públicas, facilitando actos de corrupción.

El pueblo pregunta a quien corresponda: ¿Quién conduce las políticas de Estado?
Los funcionarios del gobierno deberían estar enfrascados en la búsqueda de alternativas políticas, económicas y sociales que no miren la próxima elección, sino las próximas generaciones. Los funcionarios del gobierno no deberían estar preocupados no solo por el conteo voto a voto, sino, por los tres millones aproximadamente de hondureños que no ejercen el sufragio. Los funcionarios deberían trabajar incansablemente para erradicar la corrupción, que no es más que la depravación del Estado, a favor de quienes se vuelven impunes a la infracción de las leyes.

Los funcionarios del gobierno deberían de saber que la impunidad solamente revela cuan inoperantes son los órganos del Estado en materias de justicia y seguridad. “Esta búsqueda de impunidad no sòlo está dada en la creación de nuevas leyes o en la alteración de las existentes, sino, en la intervención directa sobre las instituciones judiciales y organismos de control. Recorte de presupuesto y personal, reducción de las facultades para controlar, injerencia en los nombramientos de magistrados, etc., son algunos de los instrumentos para neutralizar las instituciones y organismos de control”. Corrupción y Debilidad Institucional Factores de Inseguridad. Argentina. Pag.79

La ingobernabilidad es producto del abandono hacia las instituciones gubernamentales y la incapacidad de ocuparse en depurar las entidades que no favorecen el Estado de Derecho. La debilidad institucional y la ingobernabilidad, son producto de alianzas irresponsables entre partidos políticos, sin importarles las consecuencias nefastas en el corto, mediano y largo plazo en la conducción del Estado. Y como lo afirma Bardelli del Instituto Superior de Formación de Argentina, que “La debilidad de las instituciones del Estado ha permitido que los intereses privados dominantes sean trasmitidos a toda la sociedad a través de los mecanismos de regulación estatal, neutralizando todo pensamiento e interés contrario al suyo”. Y sigue pronosticando que “es aquí, en la internalización social de estos intereses, convertidos en prácticas culturales, donde se hace difícil su erradicación”.

Los funcionarios del gobierno deberían saber que el debilitamiento progresivo de las instituciones políticas del Estado, repercuten negativamente en la administración pública, siendo presa fácil de los grupos de presión del país. Los funcionarios del gobierno deberían comprender que en Honduras no vivimos en democracia, sino en una poliarquía, producto de debilidad estatal. Mark Curtis, señala que “la poliarquía es un sistema en el que un pequeño grupo gobierna y la participación de las masas se limita a elegir dirigentes en elecciones dominadas por las élites que compiten”.

En conclusión, los mismos funcionarios del estado, por dignidad, deberían mocionar la rebaja del número de diputados y evitar que se reelijan, como en Costa Rica. Tampoco deberían formar parte de las planillas, si aun están en el gobierno de turno.

"Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder." Lincoln, Abraham:

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