Miércoles, 26 Diciembre 2012 22:46
El gobierno la tiene abandonada

Destruida la carretera de Occidente

San Pedro Sula, Honduras

La carretera que conecta San Pedro Sula con el occidente, por donde cruzan los vehículos que viajan a El Salvador y Guatemala, ahora es una vía altamente peligrosa por la existencia de varios centenares de agujeros.

Esta carretera, que por sus condiciones topográficas irregulares (compuestas de pendientes empinadas y curvas cerradas) había sido considerada de alto riesgo, representa una amenaza de muerte para todas las personas que se viajan en vehículos. Debido a que el último gobierno, de Porfirio Lobo Sosa, no le ha dado mantenimiento, en el tramo comprendido entre San Pedro Sula y Santa Rosa de Copán, el cual es de 152 kilómetros, existen por lo menos 3 mil agujeros, según un conteo somero realizado por periodistas de DIARIO TIEMPO.

Partiendo de San Pedro Sula, los primeros agujeros se localizan entre Chamelecón y La Ceibita, desvío a Santa Bárbara. En este retazo, los baches se encuentran distanciados y son de poca profundidad, de unas 7 pulgadas, y no mayores de un metro de longitud. Juan Carlos Torres Tejada (39 años), ayer, por su cuenta rellenaba de tierra rojiza los hoyos encontrados a la altura de la comunidad Los Limones, a 40 kilómetros de San Pedro Sula, “para evitar que alguien se mate en un accidente”.

Torres Tejada, quien llegó deportado hace 8 meses de Estados Unidos, dijo que tapaba los hoyos “para evitar accidentes” y “para ganar algo (de dinero) porque no hay trabajo”. Algunos de los conductores que ayer cruzaron por Los Limones, como una muestra de agradecimiento, pararon los vehículos y le regalaron dinero a este emigrante por el trabajo de rellenar agujeros, responsabilidad que la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (SOPTRAVI) ha dejado de cumplir.

Adelante de ese punto, entre Sula, Santa Bárbara, y La Entrada, Copán, los baches se vuelven más frecuentes y más pronunciados en una capa de asfalto que ha perdido su condición plana debido a la presencia de parches de diferentes tonalidades y espesores. Por su paso por el municipio de La Entrada, en un trayecto de aproximadamente cinco kilómetros, la carretera presenta condiciones favorables para los conductores: no hay agujeros ni parches abultados.

60 KILÓMETROS DE PESADILLA
Para quienes viajaron esta Navidad al occidente del país, la peor pesadilla la vivieron cuando comenzaron a transitar los 60 kilómetros, localizados entre La Entrada y Santa Rosa de Copán. “Es demasiado, el gobierno tiene abandonadas estas carreteras. El gobierno debe indemnizar a cualquier familiar que pierda un pariente por un accidente. Uno tiene que ir capeando los hoyos para no caer en ellos y accidentarse”, dijo Mauricio Posadas, un ciudadano que en un turismo blanco transportaba a su familia.

Los conductores se ven en la necesidad de hacer zigzag en la carretera para evadir enormes cráteres que en ciertos puntos han desaparecido la capa asfáltica. Los conductores no sólo  hacen zigzag, sino que, aunque sea peligroso, invaden los carriles contrarios para evitar que los vehículos resulten con las llantas ponchadas o puntas dañadas. En este tramo, que en horas de la mañana durante el mes de diciembre hay niebla, los conductores se ven forzados a bajar la velocidad hasta diez kilómetros por hora para evitar caer en un abismo y, por esta razón, demoran más tiempo en llegar a sus destinos.

En este tramo, periodistas de DIARIO TIEMPO constataron que hay agujeros de hasta diez pulgadas de profundidad y de dos metros de longitud.

OTRAS CARRETERAS
Los ramales de carreteras que se bifurcan de la vía internacional, como el tramo que conduce a los municipios de Lempira, también presentan agujeros, dado que desde su construcción no ha recibido mantenimiento.
La carretera que conduce de Santa Rosa de Copán a Gracias, Lempira, pavimentada durante la administración de Rafael Leonardo Callejas (1990-1994), ha entrado en un proceso de destrucción por falta de mantenimiento.
En ciertos tramos de los primeros kilómetros, entre Santa Rosa y San Juan de Opoa, Copán, ha desaparecido la capa asfáltica y se han multiplicado los baches.