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| Santos Pérez |
El salvajismo represivo del lunes tres de agosto en el centro de San Pedro Sula resultó totalmente infructuoso: golpear y maltratar a hombres y mujeres que se manifestaban pacÃÂficamente, como lo vienen haciendo desde el dÃÂa del golpe de Estado, no convenció a nadie de la legitimidad de dicho golpe ni de desistir de las protestas, al contrario, muchos indecisos se convencieron de que el uso de la fuerza y la violencia contra el pueblo es propio de las dictaduras nacidas de la fuerza.
Esta situación no se deriva del "amor y respeto a la ley y la Constitución", esa es retórica barata y en el lenguaje popular es "paja". La historia está llena de episodios golpistas y todos han tenido como sustrato y verdadera motivación el amor al dinero, al billete y como dijo el apóstol Pablo al joven Timoteo: "El amor al dinero es raÃÂz de todo mal" (lea Ia Timoteo Cap. 1:10) Por dinero se mata, se golpea, se destierra, se destruyen naciones, ciudades, familias, hogares, matrimonios, etc.
El amor al dinero, dios de los codiciosos, les lleva a mentir, atropellar, silenciar, humillar y a inventar verdaderas obras de teatro, dramas, comedias, chistes, chanzas, slogans y toda clase de acciones y medios para justificarse, silenciar a las masas, explotarlas y sacar el máximo provecho.
Cualquier intento, por mÃÂnimo que sea, de reducir los beneficios económicos de las pocas familias que dominan el escenario hondureño, para revertirlos a las mayorÃÂas, es tabú, por eso, mejorar el salario de los trabajadores, disminuir las utilidades de importación de combustibles, ofrecer matrÃÂcula gratis, establecer el bono agrÃÂcola, incrementar el cuidado de los bosques, eliminar contratos privados con el estado, fueron los detonantes del golpe de Estado; y si es intentar reformar nuestra obsoleta Constitución PolÃÂtica para democratizar las relaciones de poder y permitir que los afectados participen en la toma de decisiones torales para la vida de todos, fue el rebase de la copa...
Sin embargo en este nuevo milenio algo bueno se saca del golpe de Estado: nació un lÃÂder nacional por obra y gracia de los impopulares golpistas, se conocieron quiénes son los amigos y quiénes los enemigos del pueblo, quedó reducido a cenizas el mito del poder de los medios de información y los partidos polÃÂticos se practicaron el hara kiri; el futuro ahora tendrá que leerse asÃÂ: A de M y D de M, como punto de partida de una nueva etapa en la Historia de Honduras, todo por un error de cálculo de un reducido grupo de millonarios que A de M estaban muy a gusto y sin problemas...
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