Lunes, Mayo21, 2012
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Cuatro muertes violentas por galopante ola criminal

Sucesos


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TEGUCIGALPA.- La ingesta de licor ligado con fiestas bailables cobró la vida de cuatro personas en hechos diferentes, quienes perecieron por armas de fuego a manos de desconocidos en medio de la oscuridad de la noche. Uno de los fallecidos es el comerciante Santos Ovidio Baca (18), quien expiró la madrugada de ayer en la comunidad de Río Hondo, carretera al departamento de Olancho, después de participar en una fiesta con tres amigos, quienes resultaron heridos.

Según familiares del fallecido, este residía en la colonia Villa Cristina de Comayagüela y se dedicaba a la venta ambulante de escobas, trapeadores y otros productos de plástico en distintas colonias y sectores aledaños a la capital. Los entrevistados manifestaron en el lugar de los hechos que Baca llegó a Río Hondo el viernes anterior para participar en una feria que se celebraba en el pueblo, junto a Wilson José Figueroa Maradiaga (18) y dos menores de 16 años.

La Policía solamente reporta los fallecimientos sin consignar ningún detenido.

El sábado por la noche, los cuatro muchachos decidieron ir a una fiesta, donde departieron entre amigos y supuestamente sostuvieron un altercado con hombres que andaban en estado de ebriedad, según la Policía. A las 3: 00 de la madrugada, los muchachos salieron de la fiesta para ir a dormir donde unos parientes, sin saber que hombres armados los seguían de cerca en medio de la oscuridad.

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Cuando circulaban a la altura del desvío de la aldea de Guangololo, Distrito Central, Baca recibió una lluvia de disparos y murió al instante, mientras sus amigos resultaron heridos y se recuperan en el Hospital Escuela.

SANGRIENTA BODA
Por otro lado, en la aldea La Ceibita, Reitoca, Francisco Morazán, personas extrañas mataron de múltiples balazos al agricultor Alejandro García Durón (32), afuera de una casa donde se celebraba una boda. Juan Durón, padre del occiso, dijo en la morgue de Medicina Forense que el sangriento hecho se produjo a las 8: 00 de la noche del sábado anterior, donde resultó con severas lesiones un menor, ya que a raíz de la balacera se generó una estampida de la gente y la fiesta de se dio por concluida.

“Mi hijo estaba parado afuera de donde se celebraba la boda, y de repente unos desconocidos que andaban en estado de ebriedad le dispararon desde una parte oscura y luego se dieron a la fuga”, expresó el progenitor del labriego, quien agregó que los vecinos del sector por temor a represalias se niegan a hablar del caso.

Durón, quien también se dedica a cultivar la tierra, manifestó que a raíz de los múltiples disparos, muchas personas salieron corriendo y en la estampida se golpeó un joven y la fiesta del matrimonio tuvo que concluir.

EBRIO
En otro hecho, en una solitaria y polvorienta calle de la ladea El Lolo de esta ciudad murió tiroteado el soldador Rony Javier Valle Flores (22), después que se salió a la calle en estado de ebriedad. Al respecto, el padre del soldador, quien lleva el mismo nombre que su hijo, manifestó en la morgue de Medicina Forense que su vástago andaba en avanzado estado de ebriedad y para que no siguiera tomando lo encerró en la casa con llave.

Como el muchacho insistió durante varias horas que le abrieran la puerta, alguien le abrió el cuarto y el muchacho se salió a la calle a las 3: 00 de la mañana y como no regresó, al amanecer lo fueron a buscar, encontrándolo sin vida cerca de el motel El Bosque. También se reportó el deceso de Luis Gustavo Ramos Barahona (24), quien murió de varios disparos de arma de fuego a las 7: 30 de la noche del sábado anterior.

Familiares de Ramos Barahona manifestaron que su pariente laboraba como obrero en la construcción de la carretera del norte, y lo mataron desde una calle oscura, por causas y razones desconocidas.

LAS VICTIMAS:
Alejandro García Durón (32).
Santos Ovidio Baca (18).
Rony Javier Valle Flores (22).
Luis Gustavo Ramos Barahona (24).

Foto: TIEMPO/Wilmer Romero