Riflazos
Magistral clavo. Para variar un picapleitos se metió en una camisa de veinte varas. Acusó a un magistrado de la tremenda de meter sus uñas --junto a su media naranja que es juez-- en un tamal que vale más de 80 millones de yucas.
Lo “pior” es que el afectado es un gringo de pocas pulgas.


