Lunes, Mayo21, 2012
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Tía de interno muerto: Malditos, por qué no los dejaron salir


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COMAYAGUA.- “Por qué no los dejaron salir, malditos policías que más bien les dispararon para que se murieran, ellos son los responsables de todo esto porque no dejaron entrar a los bomberos”, dijo entre gritos y llantos, María Alvarado, mientras se revolcaba en el patio frente a la Granja Penal de Comayagua a la espera del cadáver de su sobrino, Armando Chavarría.

El ánimo de los familiares se caldeó ayer en las afueras del penal. Los uniformados se replegaron más al fondo en medio de una lluvia de piedras y gritos

Alvarado es una de las decenas de familiares que llegaron ayer de diferentes partes del país para conocer el estado de salud de sus parientes, quienes en la medida que pasaban las horas se aglomeraron afuera del penal y al confirmar que estaban muertos intentaron evitar que los cadáveres fueran llevados a Tegucigalpa para la autopsia de ley.

“Ya están muertos, que los entreguen acá; eran vivos que los tenían que sacarlos de la cárcel, no muertos; somos pobres y no tenemos dinero para ir a Tegucigalpa”, repetían varios hombres y mujeres afuera de la cárcel, mientras otros gritaban y abucheaban a los policías y soldados que vigilaban la entrada del reclusorio.

Alrededor de las 8: 45 de la mañana, el ánimo de los familiares se caldeó y como no los dejaron entrar al penal, apedrearon a todo el que se movía dentro de las instalaciones, por lo que los uniformados se replegaron más al fondo en medio de una lluvia de piedras y gritos.

Minutos después, la muchedumbre rompió el portón principal y parte del cerco perimetral, y en estampida ingresaron al plantel por lo que la Policía y el Ejército protagonizaron una nutrida balacera y la gente retrocedió, porque también les arrojaron gas lacrimógeno.

Posteriormente y después de la tempestad llegó la calma, luego que el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, explicó a los dolientes que no podían entregar los cadáveres porque muchos estaban irreconocibles y no querían cometer errores al dar a los familiares un cuerpo equivocado.

Bonilla también dijo a los dolientes que por orden del presidente Porfirio Lobo Sosa, el Estado asumirá los gastos del traslado de los familiares a la capital; así como la entrega de ataúdes y transporte hasta sus lugares de origen.

TRASLADADOS
Por la noche, los familiares de los reclusos muertos  fueron trasladados a la capital en buses para que brinden toda la información necesaria sobre las características de los difuntos y facilitar el proceso de reconocimiento y entrega de los mismos.