Lunes, Mayo21, 2012

Pura paja

Editorial


Add this to your website

Al empezar su tercer año de gobierno, el presidente Lobo Sosa parece decidido a recuperar el tiempo perdido en la cancha deportiva del gobierno, seguro de que ganará el partido con cuenta final a su favor de 8 a 2.

Un partido curioso porque el juego es dentro de su mismo equipo, que le mete goles al capitán y portero, que, por lo demás, no podrían ser autogoles porque el afectado no es, en última instancia, el Ejecutivo sino que el pueblo hondureño.

Consciente de la aparente contradicción, el presidente, para explicarse, recurre a la dialéctica peculiar de identificarse a sí mismo como Honduras, el lado bueno, y a su equipo de gobierno como el contrincante, el lado malo.  Hasta ahora, “los malos nos han metido unos dos goles”.

Sin embargo, “los malos” no tienen manera de ganarle. “Aquí tienen uno que no lo van a domar jamás en la vida. ¡Olvídense! A mí no me van a doblegar: en los próximos quince días les voy a meter ocho goles para que quedemos 8 a 2”.

Hasta ahora no se sabe con exactitud en qué consisten los goles que han franqueado la portería presidencial ni cuáles son los ocho goles con que el Ejecutivo va a derrotar a “los malos”. Tampoco se sabe, a ciencia cierta, quiénes son “los malos”. Pero sí hay algo ciertamente inevitable: “El partido lo vamos a ganar los hondureños”.

De cualquier modo, Dios está del lado presidencial, y con tal aliado no hay modo de perder este juego trascendental. “Dios me da una enorme serenidad –revela el mandatario–. Lo primero que hago en la mañana es leer la Biblia, y, en la noche, otra vez”. ¿No sería más apropiado que, como presidente de Honduras, Estado laico, leyera mañana y noche la Constitución de la República?

Al final, sin embargo, todo queda en pura paja. Los goles y la lectura de las sagradas escrituras. Porque, según lo plantea el Ejecutivo, el problema es que “a nuestro pueblo lo han engañado”. “Confíen en mí, Honduras va a salir adelante”.

Porque, en conclusión, “es paja que el país no podrá vencer la corrupción, la delincuencia y la pobreza… Mentira, vamos a vencer la delincuencia. ¿Qué no podemos vencer la pobreza? ¡Paja! Vamos a vencer también la pobreza. ¡Hombre, tenemos que vencerla!”

Este es, por lo tanto, el nuevo discurso oficial, con el objetivo de vencer a “los malos” y a los pajeros. También con la finalidad de conseguir la confianza de los gobernados, quienes han sido engañados por los críticos, los escépticos y los eternos inconformes.

Un discurso alentador, especial, convincente.

Febrero 13, 2012