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Juan Ramón Martínez En el inicio de la confrontación – que todavía no ha terminado; y que, más bien pareciera que aumentara en intensidad – quedó claro para el bando que propugna la instauración del socialismo del siglo XXI, que la primera línea de... |
Santos Pérez Parece un título de ciencia ficción, de terror o de esas novelas tenebrosas y siniestras pero simplemente no es así. Usted puede abrir las páginas de cualquier medio impreso del mundo o en Internet y verá el rosario de noticias enmarcadas en... |
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Patricia Murillo Gutiérrez Con una fina didáctica que llegó al entendimiento y el corazón de todas las personas asiduas a La Ecológica, proyecto cultural que dignifica San Pedro Sula, la genial maestra Helen Umaña nos llevó de la mano el viernes anterior, para conocer... |
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| Anarella Vélez |
Y nunca el odio llega a ser tan fatal para un soberano
como el general desprecio.
STEFAN ZWEIG
Ya en el teatro de los acontecimientos me encontré con que los dirigentes políticos, conservadores y liberales son una bola de canallas, cobardes y traidores, incapaces de poder dirigir a un pueblo patriota y valeroso.
AUGUSTO CÉSAR SANDINO
Mientras La Cumbre de Estoril salvaba su prestigio con el tema de Honduras, en tanto los mandatarios de los países iberoamericanos dialogaban para alcanzar una declaración consensuada sobre la crisis en Honduras en la que se reconocía que la restitución del presidente José Manuel Zelaya y la vuelta al orden de derecho son pasos fundamentales e imprescindibles para el retorno a la normalidad constitucional, aquí, en Honduras, los diputados se adherían al golpe oligárquico-militar de una manera vergonzosa –con honrosas excepciones, entre las que sobresalen las diputadas Echeverría (liberal), Valle (liberal) y Ayala (UD). Sin el menor rubor, en actitud de cazabrujismo inquisitorial juzgaron y condenaron sumarialmente al Presidente depuesto.
Con este fulminante golpe a la moribunda democracia hondureña, los congresistas nacionales terminaron de matarla e instalaron sus cómodas curules en la mera prehistoria. Durante este pleno del 2-D confirmaron la ilegitimidad del régimen dictatorial con la validación de la falsificada carta de renuncia del Presidente Zelaya, bendijeron el golpe de Estado fascista, ratificaron los crímenes en contra del pueblo hondureño e hicieron oídos sordos al clamor popular que les indicaba que corregir errores es de sabios...
Este funesto 2 de diciembre, los integrantes del Congreso nos hicieron recordar todo aquello con lo que los ciudadanos debemos romper definitivamente: el ejercicio de la política sin principios, el peculio sin esfuerzo y, a través de la traición, la falsa erudición, el culto a la demagogia y a la obviedad retoricista; en suma, el falso patriotismo.
Los discursos de los asambleístas evocan de manera inevitable a los fascistas Hitler, Mussolini y Franco, quienes reprochaban a los judíos, los comunistas, socialistas, obreros organizados y todo aquel que no compartiera sus proyectos políticos, por su internacionalismo y su falta de patriotismo nacional y exigían que los “verdaderos” patriotas confirmaran e hicieran ostensible su “lealtad” a sus respectivas patrias. La historia demostró que estas arengas están agotadas y carecen de enjundia. Los asambleístas hondureños parecen no saberlo. Acciones salvajes son calificadas por ellas/os como bienhechoras por el hecho de ser consumadas por la camarilla en el poder, y no hay forma alguna de barbarie -persecución, apresamientos arbitrarios, tortura, asesinatos, penas de cárcel (o ejecuciones) sin juicio previo, falsificación de documentos, violación de mujeres, bombardeos con gases lacrimógenos a la población civil en resistencia pacífica- que no se califique de patriótica y moral por el régimen de facto.
En esa pintoresca asamblea han sentado otro infausto precedente: han ratificado el régimen de facto, el golpe de Estado oligárquico-militar. Por lo visto y oído, no queda duda de que muchas/os diputadas/os estaban al tanto de la ejecución de los brutales actos del 28 de junio. Y, de paso, han convertido la política en una alegoría imaginada para adormecer a sus gobernados y asisten al desmoronamiento de este sistema político sin enterarse que son los propios artífices de su caída.
El pueblo hondureño ha visto cómo se ha celebrado la alianza entre la oligarquía golpista, los militares, la iglesia, Micheletti y Lobo, en beneficio de la clase dominante y en contra del pueblo. Han transfigurado la democracia en una burda ficción con la finalidad de enmascarar la dictadura. Hacen una ostentación ofensiva de los poderes extraordinarios e inconstitucionales que les otorga el régimen de facto, degenerando la institucionalidad en un sistema déspota, tiránico, violento y falto de justicia.
Ahora ya sabemos quién es quién y quién está con quién. Al presente, los cómplices se quitaron la máscara ante el sufrido, valiente y decidido pueblo de Honduras que se declara en abierta oposición al nuevo régimen de facto y hoy día redefine su rumbo hacia el futuro por el rescate de la democracia y el proyecto político de la Constituyente.
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