Miércoles, 24 Julio 2013 22:42

Billy: la Joya en la olla

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Roberto Quesada

“Morir por una idea siempre es admirable; matar por ella, jamás”.—Anónimo.

Estar en la olla no es fácil, un dicho popular que mas adelante les daré uno de sus tantos significados, pero, eso sí, nada bueno puede ser estar en la olla sino uno para el ser humano no ha sido buena joya sino una joyita de persona.

Por mucho tiempo no supe de este integrante del 316, los temibles escuadrones de la muerte creados en los 80 en Honduras. Fue hasta finales del siglo o milenio pasado, mientras pasaba vacaciones en Madrid, que me invitó a almorzar el entonces embajador de España en  Honduras, el periodista Francisco (Paco) Morales, quien fuera director de El Heraldo, y el entonces cónsul, también periodista José Adán Castelar.

Don Paco estaba preocupado y me contó que tenía un gran problema, y era nada menos que Billy Joya Améndola andaba tramitando papeles para retornar a Honduras. La preocupación de don Paco no fuese la misma si se tratara de cualquier otro ciudadano hondureño, pues para esos están las embajadas y consulados, pero sí de uno sindicado como violador de los derechos humanos, con violaciones de lesa humanidad, y todo lo que significa para diplomáticos honestos tratar con este tipo de casos.

Es increíble la importancia de la literatura de ficción, tanto para ahondar en la historia socio y sicológica del ser humano como para coincidir en donde la realidad y ficción se confunden. Más allá de lo que pueda desdeñar algún ignorante la literatura de ficción, es increíble como el personaje Cara de Angel, del guatemalteco Miguel Angel Asturias (Premio Nobel de Literatura 1967), se parece al no menos personaje del horror real Billy Joya.

Cara de Angel, personaje de la novela El Sr. Presidente, es de lo mas cínico, siniestro y sin corazón. Es el encargado del trabajo sucio de los que están por encima de él en el poder. Y en su demencia de todopoderoso es incapaz de manifestar reacciones humanas. Y así mismo ha estado hasta ahora Billy Joya –de quien, por cierto, acabo de enterarme que le apodan el Angel de la muerte –absteniéndose de tener algún rasgo humanoide y tratando de vender una imagen de señor que jamás ha roto plato.

Volví a verlo en escenario y en actuación poco antes del golpe de Estado del 28 de junio del 2009, recordé los 80 y no me quedó la menor duda que él estaba de cabeza en lo del golpe. Esto hecho lo ha venido a corroborar el ya tristemente celebre general Romeo Vásquez Velásquez, quien lo lleva como diputado en su candidatura presidencial y además es su asesor intimo.

A Vasque Velasquez, el otro tristemente celebre, el de Facto, le levantó la mano como héroe y tiempo después se paseó por el estadio con el presidente electo en elecciones a vapor Porfirio Lobo. A Lobo, a su vez, lo respaldó JJuan Orlando Hernández y Ricalva (si sigue esa cadena verá cómo todos estos individuos y otros que faltan aquí están coludidos, de allí la impunidad).

Pero el 23 de julio fue un mal día para Billy Joya, no pudo sostener más el personaje, a raíz de la captura de uno de sus compinches del 316, escuadrones de la muerte, en  Canadá, y en donde las notas de prensa internacional lo implican  a  él, a Billy Joya, como jefe y socio del capturado,  no resistió la tentación del silencio. Al parecer los fantasmas de los desaparecidos y asesinados irrumpieron en su mente como un enjambre sediento de justicia, y lo obligaron a exhibirse ante el juicio popular. Juicio que de momento es moral, pero que en el futuro pudiese ser vinculante.

Cuando Billy Joya, el Angel de la muerte, escuchó la nota de prensa, se presentó sin avisar a la popular y querida Radio Globo, la misma que junto a Cholusat Sur Canal 36 y otras fue militarizada durante el golpe de Estado del 2009 (eso recuerda a los corta memoria lo que hacen los militares en las calles), exigiendo “su” derecho a réplica. Misma que no se le negó.

Allí enfrentó, según él con su otrora poder demoledor, a los tres periodistas de Interpretando la noticia: David Romero Ellner, Ivis Alvarado y César Silva. Es para no creérselo si uno no lo hubiera visto: un Billy Joya desmoronado de su falso papel de trajes, peinados, voz suave que empalaga y engaña (ba) haciéndose pasar por manso cordero y el pozo de la inocencia. Billy Joya no quería escuchar solo que lo escucharon, interrumpía como un orate alucinado, grito tras grito como dentro una casa del horror… pensé si así habrán gritado nuestros compatriotas asesinados en la previa tortura. No sé por qué, pero los gritos Joya me llevaron a recordar a los torturados/as.

Este espacio no me alcanza para más, al menos por hoy,  pero quiero mencionar a dos mujeres valientes, integras, que no tienen por qué falsear la realidad, que participaron al día siguiente, con confesiones contundentes de las victimas, que no dejan duda del siniestro proceder del Angel de la muerte, Marlina Dubón de Flores y la activista Bertha Oliva. Les aseguro a mis lectores y lectoras, tanto dentro de Honduras como en el exterior, que conozco desde hace años el trabajo de estas compatriotas, y no es un tipo como Billy Joya, constructor de maldad y falsedad, que logrará ponerlas en entredicho.

No estaba seguro si era un dicho “estar en la olla”, recurrí al  internet y sí lo es, por esas cosas de la vida lo encontré en el diccionariolibre.com , en donde los usuarios dejan los significados a su estilo, con lenguaje coloquial y todo, y esto fue lo que encontré y es de suponer que así está actualmente Billy Joya:
“Estar en la olla Es cuando una persona se está cayendo muerta, es como decir que está miando la sangre, que está pasando jambre y de to”.

Nueva York NY  23 de julio 2013.
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