Impuesto pecuario

La creación de un Fondo Especial Pecuario (FEP) supuestamente para reactivar el desarrollo de la ganadería en Honduras es una forma simulada de impuesto a la actividad pecuaria, indudablemente por motivación política-electoral.

Los recursos para el FEP provendrán del gravamen del equivalente en dólar de 10 centavos de lempira por cada libra de carne bovina o porcina exportada o importada y de 3 centavos por cada litro de leche u otros productos lácteos derivados vendidos por los productores.

Este impuesto, que afecta a los ganaderos grandes y pequeños, trata de justificarse con la Ley del Fondo Nacional para la Competitividad del Sector Agropecuario, aprobada a marcha forzada en el congreso nacional, con el apoyo de la directiva de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos (FENAGH).

Ese respaldo de la directiva de la FENAGH, una entidad inoperante que casi nunca ha hecho algo a favor del desarrollo de la ganadería, es a todas luces una acción de soporte a la campaña política del Partido Nacional (PN), por iniciativa del diputado Oscar Nájera (N) del departamento de Colón.

El hecho es que el “impuesto pecuario” no solamente afectará al sector de la ganadería sino que a los consumidores, de por sí castigados con el progresivo incremento de los costos de producción debido al aumento de los precios de los insumos y la carestía del financiamiento para la actividad agropecuaria.

También ocurre en una situación de colapso de la actividad ganadera, en gran medida originado por la falta de apoyo gubernamental, a la que ahora se le impone una carga tributaria, del mismo modo que hicieron con la llamada Tasa de Seguridad, vulgarmente bautizada “el tasón”. 

Resulta, entonces, que ahora son los desprotegidos productores pecuarios lo que tendrán que pagar por su propio rescate, cuando el gobierno le aplica la desalmada fórmula del ordeño hasta la última gota, y dejar sin nada al ternero. Vale decir, el golpe de gracia a la ganadería de Honduras.

El destino de esos fondos, de acuerdo con el sistema de corrupción, correspondería orientarlo al financiamiento de la campaña electoral del partido en el poder y su candidato presidencial Juan Orlando Hernández, JOH. Ya se sabe, además, que, con honrosas excepciones, la FENAGH siempre ha servido de catapulta a sus dirigentes para alcanzar cargos o sinecuras políticas.

Algo similar, por supuesto, a otras organizaciones, como el IHCAFË, normalmente bajo el control del PN, y que ahora pasan por momentos críticos que concluyen en el desangramiento de la economía de los productores, especialmente de los medianos y pequeños, que no hallan a qué santo encomendarse.

Julio 22, 2013