Descapitalización

La descapitalización de las empresas estatales ha llamado la atención  de algunos economistas, bajo la sospecha de que se trata de una estratagema para privatizarlas en el contexto de las alianzas público-privadas  patrocinadas por Co-Alianza.

El doctor Hugo Noé Pino, economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) y ex-presidente del Banco Central de Honduras, ha dado, por así decirlo, un campanazo acerca de este asunto que, por interés nacional, no debe dejarse inadvertido.

La forma en que se ha legislado para establecer Co-Alianza es, en lo fundamental, inconstitucional porque sus proyectos y compromisos no están sujetos a la supervisión legislativa, como corresponde a toda transacción que compromete los bienes del Estado, ni tampoco en relación con la Ley de Contratación del Estado.

En este sentido, esa entidad está por encima de los poderes públicos, o sea que forma parte la política de desnacionalización de los bienes estatales y del país, en general, que se conjuga con las “ciudades modelo” o “regiones especiales de desarrollo”.

En el marco de esa carta blanca para negociar los bienes estatales, que configura un nuevo instrumento de corrupción en gran escala, cabe aplicar el adagio popular de que en arca abierta hasta el justo peca. Peor en un mundillo donde lo justo es prenda muy rara.

El doctor Noé Pino advierte sobre la importancia, en estos casos, de valorar “con mucho cuidado los riesgos que están implícitos en las alianzas-público-privadas. Eso quiere decir que el FMI, al igual que nosotros, por falta de transparencia en el manejo de estas alianzas… estamos tratando de evitar problemas futuros a las finanzas, si esas alianzas se revierten en contra del fisco”.

Y agrega: “No deja de ser sospechoso el hecho de que ahora se diga que se tienen que tomar medidas drásticas con respecto a estas empresas. Da la impresión de que se dejó que se fueran deteriorando para buscar las alternativas”, cuyo objetivo está a la vista: la privatización por medio de Co-Alianza.

En el curso de esa política de desnacionalización, que avanza subrepticiamente como macha como mancha de aceite, tenemos cuestiones como el pago de peaje en las carreteras públicas, la sugerencia de reconstruir la Carretera de Occidente a través de Co-Alianza, el manejo de las licencias y placas para  los automóviles, y, en fin, todo aquello que conduzca a dejar al Estado en puro esqueleto, sin carne, sin recursos propios ni salvaguarda financiera.